Extractos de: “¿La Otra Teoría?” Escrito por Marcos del EZLN

Documento íntegro en: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=28768

¿Otra teoría?

[…] Yo no sabía de la existencia de esa especie de bitácora de vuelo o diario de campaña en el que, paradójicamente, Elías Contreras no escribió nada que se refiriera directamente al caso aquel en el que el amor, ese otro amor, le llegó como llega de por sí el amor […]

[Sin embargo] ahora quiero contarles de algunas partes del cuaderno que cargaba […]

A veces leía yo en voz alta alguna frase y él, Elías Contreras, empezaba a armar las piezas. Como hablando para sí mismo […] Estaba, por ejemplo, esa sencilla y concisa ética del guerrero que, en trazos casi ilegibles, debe haber copiado de algún lado:

1.- El guerrero debe ponerse siempre al servicio de una causa noble.

2.- El guerrero debe estar siempre dispuesto a aprender y hacerlo.

3.- El guerrero debe respetar a sus ancestros y cuidar su memoria.

4.- El guerrero debe existir para el bien de la humanidad, para eso vive, para eso muere.

5.- El guerrero debe cultivar las ciencias y las artes y, con ellas, ser también el guardián de su pueblo.

6.- El guerrero debe dedicarse por igual a las cosas grandes y a las pequeñas.

7.- El guerrero debe ver hacia delante, imaginar el todo ya completo y terminado.

[…] Una tarde, viendo como el sol saltaba de una nube a otra… con su cuaderno en mis manos, le leí las siguientes frases, escritas por él mismo:

“La resistencia es detener el destino que impone el de arriba, justo el tiempo preciso para hacer la fuerza necesaria y destruir entonces esa desgracia y a quien nos la procura”.

Después seguía otra frase. La leí en voz alta:

A los cabezas grandes que se venden al dinero les falta la inteligencia, como les faltan el coraje, la vergüenza y el buen modo. Como dicen los ciudadanos: son mediocres, cobardes, imbéciles y maleducados”.

Allá arriba, me dijo […], no sólo se inventan una religión […] También hacen unos como sus sacerdotes que escriben y predican […] Son como sacerdotes pero también como policías y vigiladores […] Para que aceptemos la explotación y estemos como mansitos […] Y esos sacerdotes del pensamiento de los de arriba son los cabezas grandes que se venden al dinero.”

– ¿Los intelectuales de arriba? -, pregunté.

 Ésos – dijo; […] argumento, que Elías Contreras me expuso en tzeltal y que, por lo tanto, tiene palabras para las que no hay equivalentes en los diccionarios de los idiomas dominantes y dominadores, saqué los siguientes apuntes:

LOS INTELECTUALES DE ARRIBA.

[…]  los intelectuales que arriba dicen qué es ciencia y qué no lo es, qué es serio y qué no lo es, qué es debate y qué no lo es, qué es verdadero y qué es falso, en suma: qué es inteligente y qué no lo es.

El capitalismo no sólo recluta a sus intelectuales en la academia y en la cultura, también “fabrica” sus cajas de resonancia y les asigna sus territorios. Pero lo común a ellos [es]: simular humanismo donde sólo hay sed de ganancias, presentar al capital como síntesis del devenir histórico, y ofrecer la comodidad de la complicidad por la vía de las becas, el pago de publicidad y la interlocución privilegiada […]

LOS INTELECTUALES DE EN MEDIO.

[…] En las frágiles torres de cristal de la “neutralidad” y la “objetividad” están los intelectuales que navegan dirigiendo discretas o descaradas coqueterías al sistema, sin importar el color de quien detente el poder político.

[…] Desde la antesala del Poder, haciendo méritos en la corte del mandarín de moda sexenal, estos intelectuales no están en medio, sino en tránsito hacia arriba. Se ponen a disposición, con la herramienta del análisis y el debate teóricos, en las banquetas del poder político y económico, con un letrero que reza: “Se hacen discursos. Se justifican programas gubernamentales. Se asesoran empresarios. Se hacen publicaciones al gusto. Se amenizan fiestas, reuniones de accionistas y gabinetes”.

[…] Pero no deja de ser desconcertante la posición deshonesta de estos intelectuales afectos al sistema. La pobre coartada del cambio pausado, racional y responsable, no alcanza a santificar la cueva de ladrones que representa […]

[…] Son los de la piel frágil que se resquebraja ante el primer señalamiento crítico y se desgañitan repartiendo etiquetas de “intolerantes”, “estalinistas”, “ultras”, “trasnochados”, “inmaduros”. Los intelectuales de en medio… Donde la Otra dice “despierten”, estos intelectuales dicen, suplican, ruegan, imploran: “sigan dormidos”.

 

LA PALABRA QUE FALTA.

En el viejo y ajado cuaderno de apuntes de Elías Contreras, hay una hoja suelta, cuidadosamente doblada, donde se lee:

Hay piedras que aún callan. Cuando hablen los secretos que guardan, ya nada será igual, pero, es seguro, será mejor para todos. Valdrá el ser y no el tener. Otra mano levantará la bandera y el mundo olerá, se oirá, sabrá y se sentirá como lo que debe ser: la digna casa de quienes lo trabajan.

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